Como en años anteriores, en torno a estas fechas es el Curso
de Sestao. Cada año es siempre una sorpresa, porque no sabemos qué maestros
habrá, así que siempre se aprende algo diferente.
Este año está haciendo bastante mal tiempo. Tanto que hay una buena cantidad de bromas al respecto en las
redes sociales. Y creedme que para esta vez lo agradecemos, porque el
polideportivo suele ser un invernadero de cuidado. En anteriores ediciones
hemos disfrutado de un clima tropical tirando a horno. Este año en cambio ha
sido muy agradable, y el poco calor que hizo se concentró en la competición,
con lo que ayudaba a no quedarse frío.
La mayor parte del curso ha sido dirigida por Jesús
González, de Madrid. El sábado por la mañana trabajamos casi exclusivamente men, obligándonos a controlar muy bien
nuestros pies para no dar pasos innecesarios y ayudar a ejecutar las técnicas
con mayor velocidad. Ejercicios como los siguientes ayudaban a ello:
- Entrada del motodachi
y sin un paso previo ataque a men del
kakarite.
- Entrada del kakarite
y aguantar la tensión sin atacar hasta que el motodachi ofreciera una apertura.
- Uchikomi a men procurando no dar ningún paso hacia atrás al
darse la vuelta y atacar directamente.
Esto nos ayuda a quitarnos vicios como el de dar el paso con
el pie izquierdo justo antes de atacar o la de salir "huyendo" hacia
atrás al darnos la vuelta tras atacar. Para terminar, hicimos una ronda de mawarigeiko que se alargó a una hora.
¡No está mal para ir a tono a la competición!
Tras una comida que calificaría de copiosa, volvimos al
polideportivo (ay, qué ganas de siesta). Calentamos suavemente y formamos para
la presentación de la competición. Javi, Sofía y yo formamos un equipo, y
Aníbal se apuntó en el equipo ronin
con otros dos compañeros de mucho nivel: Lee y Yasushi. De hecho, el azar de
las rondas hizo que nos tuviéramos que enfrentar. Afortunadamente para nosotros
tres pero no para Aníbal, pasamos de ronda. En la siguiente ronda nos
enfrentamos a los maños, que ya se pasaron por Pamplona hace unos meses. Aquí
ya se nos complicó la cosa y no pudimos seguir adelante... ¡pero por poco! Esto
nos dejó en tercera posición en la competición por equipos, ¡enhorabuena!
Aníbal participó en un equipo de alto nivel y dio la talla. |
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Javi manteniendo la pose correcta para intentar meter un hiki. |
Sofía se ganó un merecido premio por pelear con uñas y dientes. |
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Julio ha vuelto de Japón con un men muy fuerte. |
Sin embargo, parece que la sinergia que teníamos como equipo
se difuminó en la competición individual, y ninguno de nosotros pasó de ronda.
A mí, como no podía ser de otra forma, me tocó en la liguilla con Julio, ¡esto
es casi tradición! Aníbal fue el que estuvo más cerca y a punto estuvo de pasar
en el desempate con Iker. Además, Sofía estrenó el marcador de puntos con Lee y
Julio, lo que le valió un más que merecido fighting spirit, ¡enhorabuena desde
aquí!
El domingo por la mañana no hubo kata. ¿Hubo más caña desde
el principio? ¡Un momento! Lo que se hizo fue explicar detalles de problemas
que se vieron en la competición del día anterior, de la mano de Antonio
Gutiérrez. A apuntar:
- Los dos combatientes deben entrar en el área de combate al
mismo tiempo desde el momento en el que los árbitros están preparados.
- Al saludar no debemos estar en taito.
- Al hacer sonkyo,
los combatientes deben quedarse lo más encima posible de la raya que nos
corresponde en el área de combate. Por supuesto no más alla ni tampoco
exageradamente atrás (aunque hacia atrás hay un pequeño margen).
- El shinai no lo
sacamos hasta el tercer paso al desenvainar.
- Cuando los árbitros dicen wakare para ordenar que los combatientes se separen, hay que llegar
a distancia larga, sin que se toquen los shinai.
- Hay que mover todo el cuerpo para marcar un buen punto, no
valen sólo los brazos. Se hizo especial hincapié de esto en hikiwaza (los ataques hacia atrás). Se veían
muchos ataques que se hacían sólo con los brazos.
Para el entrenamiento posterior, hicimos un trabajo similar
al día anterior, para acabar con otra larga ronda de combates. ¡Para acabar
molido! Pero cuando sales con la sensación de haber aprendido, es que ha
merecido la pena. A mí personalmente me han corregido cosas como el agarre del shinai, y al corregirlo he notado una
gran diferencia, ¡parece mentira!
Ha sido en general una muy buena experiencia con maestros de
altísimo nivel, y los veremos en dos semanas en el curso de Lorenzo Zago en
Vitoria. ¡Hasta entonces!
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¡Equipazo! |